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  2020-01-06

El insólito giro que dio Randolph "la máquina de matar" McClain después de Exterminaitors

Protagonista de una de las sagas más recordadas del cine nacional, Info24 lo encontró en Los Ángeles


Si tenés más de 30 años, seguramente recordaras algunas de las cuatro Extermineitors, la parodia argentina de Terminator, en especial las últimas dos entregas de la serie en donde Guillermo Francella y Randolph McClain, más conocido como “la máquina de matar”. Después de casi tres décadas de la última entrega, nos enteramos de que McClain se convirtió en un médico especializado en deporte que es consultado por diferentes deportistas, y ex deportistas, de alto rendimiento como es el caso de Mr Olimpia, Jay Cutler.

McClain es dueño de una clínica especializada en deporte en Santa Mónica, Los Ángeles, y suele ser consultado en diferentes medios, como es el caso de ESPN, para explicar casos de lesiones, prevenciones y suplementación a la hora de practicar cualquier tipo de deporte.





Exterminaitors surgió como una idea para buscar cosechar, en una versión local, un poco de la atención que acaparaba Terminator. Luego con el correr de los años también tomó otras ideas de las películas que protagonizaba Arnold Schwarzenegger como fue el caso de “Twins” con Danny DeVito. Justamente la última entrega de Exterminaitors se basó en esa película, que contó incluso con la participación del periodista Jorge Rial.



Recientemente tuvo un par de interacciones con algunos de los fans de la saga que encontraron sus redes sociales y lo etiquetaron en una serie de posteos.  “Estoy halagado de que aún exista algo de interés, o recuerdos lindos de estas películas. Disfruté muchísimo trabajando con el grupo y pasando tiempo en Argentina, con su gente espléndidamente gentil”, arrancó Randolph.



“Tengo que decir que la mayor parte del material grabado involucró muy pocas o incluso sólo una toma. Tuvimos que filmar la mayor parte de la escena desde atrás de mi cabeza porque no podía controlar la risa al mirar la cara de Guille. Para estos planos, tuve que mirar hacia la jungla antes que a su cara, sólo para controlarme lo justo para que él pudiera decir sus líneas, las cuales fueron interpretadas tan bien sólo con sus gestos que ni siquiera necesitó palabras”, recordó.



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