La trágica historia del camarógrafo argentino que filmó su propia muerte en Chile

El 29 de junio de 1973, hubo en Chile una asonada militar, rápidamente reprimida, que pasarĂ­a a la historia como “el tanquetazo”. Dicho movimiento se cobrarĂ­a la vida de Leonardo Henrichsen quien, registrando el asedio de los sublevados al Pal

La secuencia es corta, en blanco y negro. La cámara toma a un numeroso grupo de personas corriendo en dirección contraria al objetivo del camarógrafo. Muchos de saco y corbata, se nota que huyen de un peligro inminente; alguno hasta se atreve a saludar con su mano cuando advierte el lente que toma la escena. Luego que pasó ese grupo, aparece un camión militar, colmado de soldados.
Se ve claramente a un suboficial, pistola en mano, dar órdenes. El camarógrafo registra lo que acontece. En ese frenesĂ­ lleno de nerviosismo y confusión en las cercanĂ­as del Palacio de la Moneda, ese suboficial se da cuenta que lo están filmando. Apunta y dispara dos veces. El segundo da en el blanco. Porque el camarógrafo cae al piso junto con su cámara, que sigue encendida.
Luego de los tiros del suboficial, algunos soldados también le disparan. Fin de la escena.
QuedarĂ­a mortalmente herido sobre la calle Agustinas, frente al Banco Central de Chile, el camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen, que habĂ­a sido enviado por la televisión sueca a cubrir el alzamiento militar.

Profesional destacado 
Leonardo Henrichsen era un hombre corpulento, que pasaba el metro noventa, alegre y fuerte. Los camarógrafos debĂ­an serlo para poder llevar las pesadas cámaras que entonces se usaban.
HabĂ­a nacido en Buenos Aires el 29 de mayo de 1940, tenĂ­a 33 años, estaba casado y era padre de tres hijos pequeños. Desde chico, fue un fanático de lo que serĂ­a su profesión. Se inició en el noticiero Sucesos Argentinos, de la mano de Tadeo Bortnowski, un camarógrafo polaco enrolado en el ejército inglés, que habĂ­a peleado en el norte de Africa durante la Segunda Guerra Mundial.


Leonardo habĂ­a nacido en Buenos Aires el 29 de mayo de 1940, tenĂ­a 33 años, estaba casado y era padre de tres hijos pequeños
Henrichsen se habĂ­a destacado en diversas coberturas periodĂ­sticas. SolĂ­a trabajar con “Cachito” Kovack, tan corpulento como él, de ahĂ­ su apodo. En el enfrentamiento entre Azules y Colorados, en 1962, dijo: “Voy a ver qué puedo hacer por ahí”. Llegó a registrar –protegido por una columna- a un avión cuando, en vuelo rasante, ametrallaba las vĂ­as del ferrocarril. “Le recomendaron que nunca se ponga enfrente de un avión que venga disparando”, recordó frente a Infobae el camarógrafo Félix Arrieta.
Luego de destacarse en la cobertura del Cordobazo en 1969, fue contratado por la televisión sueca. Trabajaba entonces en Canal 13, donde no sólo filmaba escenas de exteriores de telenovelas, sino que procesaba el material.
Arrieta, que estaba aprendiendo el oficio de laboratorista en Canal 13, subrayó que “Leonardo hizo una carrera rápida. Era muy talentoso y además hablaba y escribĂ­a perfectamente el inglés. Era difĂ­cil encontrar gente con educación superior y que además tuviera esa sensibilidad especial que hay que tener cuando se filma”.

“A mi regreso hablamos”
Ese junio de 1973 recibió un llamado de Suecia. Le pidieron que viajase a Chile, ya que tenĂ­an la información de que “algo iba a ocurrir”. Era el “tanquetazo”, la rebelión liderada por el teniente coronel Roberto Souper, del Regimiento Blindado 2 y alentada por la organización de extrema derecha “Patria y Libertad”. Esta rebelión serĂ­a sofocada por el general Carlos Prats González.
Félix Arrieta habló con él el dĂ­a anterior a su partida. Por cuestiones de presupuesto, no pudo llevar a su ayudante Cachito. ContratarĂ­a a una sonidista en Chile.
Arrieta le habĂ­a pedido trabajo. Tal vez habrĂ­a un puesto en la televisión sueca. “Mañana viajo a Chile. Pero a mi regreso, hablamos”, le contestó Henrichsen.


El disparo fatal. Treinta años después se supo el nombre del asesino: cabo segundo Héctor Hernán Bustamante Gómez, que en la pelĂ­cula es el que dispara con la pistola. En 2006, se determinó que el delito habĂ­a prescrito y fueron vanos los intentos por sentarlo en el banquillo de los acusados (captura "Imagen Final", Leonardo Henrichsen)
Ese 29 de junio, Henrichsen estaba en las cercanĂ­as del Palacio de la Moneda. El periodista era Jan Sandquist. Operaba una cámara Eclair, francesa. De su cinturón colgaba la baterĂ­a. TenĂ­a pelĂ­cula de 16 mm color para grabar dos horas.
Luego de registrar la corrida de la gente, a escasas dos cuadras de La Moneda, Henrichsen percibió que los soldados les dispararĂ­an. Como un acto reflejo, le grito a su sonidista: “¡Cuidado, que nos disparan!”. La mujer se puso detrás suyo, y la bala que impactó en el camarógrafo, lo atravesó y le pasó por arriba de la cabeza de su asistente.
“Jan, me muero”, alcanzó a decirle al periodista. Según Arrieta, serĂ­an sus últimas palabras.
Pero la historia no habĂ­a terminado.

El destino de la cámara
De los pisos superiores, hubo periodistas que no fueron testigos del momento de la muerte del camarógrafo, pero sĂ­ del instante en que los militares se deshacĂ­an de la cámara. Desde su casa en ValparaĂ­so, Eduardo Labarca, periodista y escritor de 81 años, le recordó a Infobae que “cuando nos enteramos de la asonada militar, nos instalamos en los pisos superiores del edificio de la Corporación Nacional del Cobre”. De ahĂ­ vieron cómo el general Augusto Pinochet, desde un jeep, dirigĂ­a la represión contra los rebeldes.
“Observamos cómo un militar recogĂ­a el aparato, del que se habĂ­a desprendido una pieza, y lo arrojaba dentro de una cámara de luz, ubicada en la esquina de las calles Morandé y Agustinas. Y un soldado quedó parado sobre esa tapa”.
Labarca le advirtió a las tropas leales el incidente de la cámara. Cuando la rebelión fue sofocada, Labarca fue convocado junto al presidente de Chile Films, Eduardo Paredes a Tomás Moro, la residencia presidencial que ocupaba Salvador Allende.
En el trayecto, escucharon por la radio la noticia de la muerte de Henrichsen.


Imágenes de la grabación del periodista argentino. Los militares habĂ­an tirado la cámara. Pudo recuperarse (Cinemateca Nacional Chilena)
Al llegar a la residencia, la cámara estaba allĂ­. Apareció el propio Allende, quien vestĂ­a una capa negra forrada en rojo, regalo del embajador de España. Fue el que dirimió el tironeo que se generó sobre quién se llevarĂ­a el material que aún no se conocĂ­a su contenido. La puja la ganó Chile Films, en detrimento de Canal 7.
“Fue un momento muy emocionante cuando la llevé a los estudios. Ignorábamos lo que habĂ­a filmado”, contó Labarca. Pero pronto les llegó la desazón al descubrir que la pelĂ­cula reversible color que contenĂ­a era imposible de procesar. Sólo un lugar podĂ­a hacerlo, pero no era confiable.
El material se terminarĂ­a revelando en Buenos Aires, donde se hizo una copia que se emitirĂ­a en esos dĂ­as. De regreso a Chile, quedaron conmovidos cuando vieron las breves imágenes que registran la muerte del argentino, quien ya habĂ­a pasado a un segundo plano.


El especial de Chile Films fue emitido por primera vez a las 11 de la mañana en todos los cines y a la hora fue secuestrado por la justicia. Sin embargo, la filmación recorrió el mundo ya que fue enviada a Cuba, a la Unión Soviética y a la República Democrática Alemana (captura Imagen Final)
Chile Films elaboraba noticieros de diez minutos que se emitĂ­an en los cines. Hicieron una edición especial de media hora en la que incluyeron este material que habĂ­a sido encargado por la televisión sueca. “Cuando tuvimos la pelĂ­cula, no tuvimos duda de apropiárnosla, no pensamos en el camarógrafo muerto”, admitió Labarca. Recién harĂ­a un mea culpa en 1996 con una carta pública que tituló “Morir es la noticia”.
El especial fue emitido por primera vez a las 11 de la mañana en todos los cines y a la hora fue secuestrado por la justicia. Sin embargo, la filmación recorrió el mundo ya que fue enviada a Cuba, a la Unión Soviética y a la República Democrática Alemana.

El autor de los disparos
Se demorarĂ­a 30 años en conocer la identidad del asesino. Era el cabo segundo Héctor Hernán Bustamante Gómez, que en la pelĂ­cula es el que dispara con la pistola. En 2006, se determinó que el delito habĂ­a prescrito y fueron vanos los intentos por sentarlo en el banquillo de los acusados. Falleció el 18 de diciembre de 2007.
Desde 1989, en Argentina se recuerda el 29 de junio como el DĂ­a del Camarógrafo. En 2013 se colocó una placa recordatoria en el lugar donde Henrichsen fue asesinado. No sólo habĂ­a sido la única vĂ­ctima fatal del “tanquetazo”, sino que pasarĂ­a a la historia como el camarógrafo que habĂ­a filmado su propia muerte.


La placa que recuerda el lugar donde cayó muerto Leonardo Henrichsen, el 29 de julio de 1973 en Santiago de Chile (Museo de la Memoria, Chile)

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